martes, 20 de marzo de 2007

::: Festivales ::: ViñaRock entre 2 Tierras

Después de anunciar el cambio de ubicación del más famoso festival hispanizado de la península, viene la polémica entre las localizaciones afectadas. Que si nosotros hicimos el festival, que si solo quereis el dinero, que si no han mejorado las instalaciones, que si aquí nos lo dan todo gratis, y mil reproches más. ¿Y todo este jaleo se monta por el bien de la peña o por el bolsillo de algunos? Vushotros mismos. Aquí os dejo el artículo y sus haceis vuestras cuentas




Viñarock abandona Villarrobledo para irse a Benicàssim. El enfrentamiento entre el ayuntamiento de la localidad albaceteña y los organizadores del festival, Matarile, ha provocado que este año se celebren dos festivales paralelos en ambas ciudades, quedando el pueblo a merced de la decisión del público.

Por un lado, está el Villa Rockbledo, con un cartel en el que faltan por confirmar varios grupos, aunque ya tiene entre otros a Def Con Dos, Celtas Cortos e Ilegales, frente al certamen clásico, que cuenta, entre otros, con Manu Chao, Violadores del Verso, la Mala Rodríguez, Soziedad Alkohólika y Siniestro Total.

Este año el célebre festival tendrá 'dos versiones', una en las playas de Benicàssim y otra en los tradicionales viñedos de Villarrobledo. Tras recibir a decenas de miles de espectadores desde 1996, el pueblo tendrá que hacerse a la idea de que este año no lloverá tanto dinero. El 27, 28 y 29 de abril, muchos conocidos no regresarán al pueblo porque habrán elegido la costa.

El Ayuntamiento de Villarrobledo acusa a Matarile de romper un contrato recién firmado por el que el certamen iba a estar presente en el pueblo durante ocho años más. La causa es "meramente económica", apunta Antonio Ríos, concejal de Cultura de la villa, quien critica que a la organizadora "se le cae antes un diente que un euro". El problema de fondo es que cada año el festival ha crecido en popularidad, alcanzando casi 80.000 personas el pasado año, y las instalaciones no han dado abasto, en especial aquellos años en los que llovió o hizo un calor extremo.

Villarrobledo afirma que el Viñarock es suyo. No sólo por el nombre, en litigio, sino porque los dos primeros años fueron organizados exclusivamente por el pueblo, aunque después se unió Matarile para encargarse de la organización.

El concejal asegura que la promotora fue subvencionada por el pueblo para afrontar los gastos que no podía cubrir, aunque con los años la popularidad del festival "decantó la balanza de los beneficios, altísimos, hacia los organizadores". Las inversiones en infraestructuras se dividían entre ambos, afrontando el pueblo el gasto en mano de obra mientras Matarile compraba los materiales, según fuentes del Ayuntamiento.

El director del Viñarock lamenta que el Ayuntamiento "no haya hecho absolutamente nada para mejorar los espacios" del festival


"Con el nuevo contrato, Matarile se tenía que hacer cargo en contraprestación de la seguridad, la electricidad y la limpieza, unos 35 o 40 millones de pesetas, pero Benicàssim se lo ha dado gratis", critica el Ayuntamiento, molesto por la ruptura unilateral del acuerdo y por haberse enterado con apenas dos meses de antelación, cuando la ciudad castellonense hizo oficial el concierto el pasado 16 de febrero. El pueblo se siente "traicionado" porque el acuerdo beneficiaba a los organizadores, ahora sustituidos por los encargados del festival Metalmanía.

Por su parte, el director del festival, José Gómez, lamentó en su momento en un comunicado que el Ayuntamiento "no ha hecho absolutamente nada para mejorar los espacios" del festival. Según Gómez, "no ha habido ninguna obra importante de mejora" y "todas las instalaciones del festival (baños, camping, camerinos) eran, además de provisionales, costeadas por Matarile".

Además, afirmó que la "gota que colmó el vaso" fue que "ante la proximidad de las elecciones municipales, un mes después del festival, determinados artistas no deberían venir al festival".

El negocio del rock

Para los cerca de 24.000 habitantes del pueblo, el ya casi histórico festival ha sido su tarjeta de visita. Junto con el Metalmanía, este evento supone una importante cantidad de dinero para sus negocios.

"No creo que nos perjudique, la gente quiere venir a Villarrobledo", afirma un responsable del Caprabo del pueblo. La huella que ha dejado la villa en los espectadores durante esta última década es la baza en que confían sus habitantes.

Para el Ayuntamiento, este año es de "transición", porque a pesar del duro golpe, calculan que acudirán al Villa Rockbledo unas 35.000 personas. "Con tiempo, para la próxima edición montaremos un festival mucho mejor, aunque este año no desmerece al resto porque hemos logrado reunir 40 grupos, muchos famosos, en apenas un mes", afirma el concejal de Cultura.

Casi todo el pueblo apoya al Ayuntamiento. "Nos hemos movilizado con el alcalde", dice el responsable del supermercado, quien cree que este pulso consiste en "tener más poder de convicción que ellos". "Se quieren hinchar a millones, pero les va a salir el tiro por la culata", añade.

"Nos hemos movilizado con el alcalde", dice el responsable de un supermercado. "Se quieren hinchar a millones, pero les va a salir el tiro por la culata"


Las pequeñas tiendas son las más beneficiadas de este tipo de eventos. Según una responsable de otro local, el establecimeinto Mercadona, "ayuda al pueblo en general, pero no compensa a los supermercados". El alto número de robos, el bajo precio de los productos que suelen comprar los visitantes y "la locura" de gente que hay en esas fechas son los motivos por el que "no es oro todo lo que reluce". Para las grandes superficies, ganar unos 12.000 euros no compensa tanto esfuerzo.

Sin embargo, el resto del pueblo 'hace su agosto'. Los hoteles y albergues se saturan con meses de antelación, mientras los bares recogen a miles de personas sedientas tras cada concierto. "Todos se ponen a saco durante esa semana, día y noche haciendo bocadillos. Conozco a los propietarios de una tienda que después de esos días se van de vacaciones", afirma una villarrobledense. "El Viñarock es importantísimo para nosotros", añade otro ciudadano.

Sin embargo, algunos habitantes no soportan tal marea humana. Un trabajador de una panadería cercana sufre cada año el colapso de gente frente al local. "Es mucha gente, mucha gente", protesta este hombre, quien explota al ser preguntado por la polémica con Matarile. Este panadero prefiere "que venga mucha menos gente", e incluso afirma no necesitar "a nadie más que a mis vecinos". La cercanía al recinto es un tormento para él porque "todo apesta" por la falta de servicios higiénicos. "He tenido que atravesar una calle meada entera cargando los sacos de harina a pulso, estoy harto".

No obstante, el sentir general del pueblo es que el Viñarock les pertenece. Un macrofestival que, tras 11 años, se ha convertido por méritos propios en la referencia del panorama musical español. Este año será de transición por la falta de tiempo para formar un gran cartel, pero para las próximas ediciones serán los propios grupos los que decanten la balanza al tener que elegir entre Villarrobledo o Matarile.

El martes se hará oficial el cartel de festival organizado por el pueblo, una selección en la que el Ayuntamiento ha puesto toda la carne en el asador para dar un golpe de efecto al anunciar las cabezas de cartel que faltan.

JAVIER GONZÁLEZ (elmundo.es)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Todo se hace por la pasta!!
todo...

A mí los festivales no me van nada, creo que son una bazofia... si yo quiero ir a ver a un grupo porqué me tengo que tragar 5 actuaciones antes de verlos...

fuck the Festivals!!
:)